UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

miércoles, 26 de julio de 2017

Buen verano


En verano me resulta más complicado aún encontrar un hueco para escribir en el blog. De ahí mis extensos silencios, que este año han sido más abundantes que en otros años, quizás debido a mi tranquilidad interior.

Verano es tiempo de vivir en contacto con la naturaleza, con la calle, con la gente... Las actividades se multiplican, pero sobre todo la casa se llena con la familia al completo, transformándose en una casa llena de risas y alegría.

Hasta en esos momentos de felicidad se hace indispensable encontrar momentos de silencio interior, con uno mismo, y al fin lo conseguí una tarde junto a mi amiguete más cómplice. Como podréis ver en la fotografía, al fin pude escaparme a una cercana playa de Valencia para disfrutar en libertad de mi amigo el mar. Tenerle tan cerca y no poder acercarme para gozarlo en ocasiones es demasiado sufrible. A su lado me libero de mis traumas, de mis quebrantos, de mis intolerancias. Él me da estabilidad cobijándome entre sus brazos de agua o recostándome en su arena de playa.


Como aquí en España es tiempo de vacaciones, desearos a todos un feliz verano. ¡Y como no!, también a los que vivís en el hemisferio sur quiero desearos un feliz invierno. Sea cual sea la estación o el día, siempre hay que buscar una sonrisa o la alegría del momento. Una sonrisa que encuentro cada día al lado de mis seres queridos, disfrutando del nuevo rumbo encontrado. Ese que me hace vivir con más sosiego, sin buscar ni anhelar nada ni a nadie en este lado.

¡Feliz tiempo de tu vida! ¡Sé feliz!



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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente









jueves, 6 de julio de 2017

Sed de mar


Aún no he podido bañar mi cuerpo con el agua del mar. Siento un tanto extraño este verano, como extraña ha sido la primavera. Por estos días de julio, en años anteriores había ido montones de veces para compartir confidencias con mi amigo. En realidad, cuando programo una escapada en la que fusionarme con su agua y su envolvente arena, surgen imprevistos que lo atrasan.


Ciertamente tiene mucho que ver nuestro estado de animo. El mío se esta reprogramando en estos momentos, y tal vez no sea aún el tiempo de gozar con su encuentro. Aunque duele no jugar con sus olas, no oír el susurro de mi nombre salpicado en blancas gotas. Este año tengo sed de mar. Tanta sed, que anhelo sus abrazos de espuma y agua. Tanta sed que camino sofocado por la calurosa tierra.





Necesito contemplar a mi mar. Compartir vivencias. Es mi amigo y confidente. El que me hace sonreír dándome fuerza. El mar, me nutre con sus palabras de amor y mis sueños de vida. 

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jueves, 22 de junio de 2017

Amigo de mi mismo


Estos días me siento amigo de mi mismo. Curiosa afirmación, incluso algo incauta, pero nada trivial, pues no creáis que todos somos amigos de nosotros mismos. La mayoría de los seres humanos ven en si mismos un desecho de peros, pues son muchos los que no se aceptan, detestan o simplemente no se quieren. Otros en cambio se gustan tanto que se convierten en puro egoísmo, aunque creo que estos son muy pocos, ya que en el fondo se sienten inseguros.

Solo unos cuantos son amigos de si mismos, aquellos que a través de la interiorización descubren su camino, pues mucha paz interior ha de tener uno para quererse sin egoísmos, solo desde el corazón.

En estos meses he aprendido a confiar más en mí. A ser Yo. Ahora me siento liberado de viejos traumas, libre de atormentarme por el futuro, de reprocharme el pasado. Libre de palabras dañinas, libre de zozobras y miedos. Me fortalezco en mis esperanzas, en mis ilusiones, en mis ganas de vivir, pero sobre todo en el presente.

¡Sí!, construyo mi tiempo día a día. Por ello aprovecho este espacio del verano para vivir con más intensidad cada momento.  Me enraízo con la naturaleza cosechando sus frutos, paseando sus caminos, gozando del agua del mar,  bañándome  en  un río que nutre los deseos más míos o sesteando a la sombra del viejo olmo.


Preciso es ser buen amigo de uno mismo para poderlo ser de otros, para poder vivir la propia vida. ¡Feliz verano amigos!






 
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